Vuelven los carnavales como en los viejos tiempos, pero con un toque de modernidad que se sale de madre, a veces las cosas se van quedando dormidas y aunque quisiéramos despertarlas necesitamos una inyección que nadie se atreve a dar, y este año llego la mencionada inyección.
A las diez y media de la noche empezaba a llegar la gente al bar con sus disfraces compuestos por múltiples atuendos, fruto de la imaginación sin limites de cada cual, hay que competir para llevarse el primer premio, 80€, 50€ de segundo y 20€ al tercero, organizado por Ramiro (el del bar), y todo ello supervisado por un jurado expresamente para la ocasión, totalmente desconocido para los participantes y viceversa, sin conocidos ni favoritos, poco a poco el ambiente se fue animando.
Aquí dejo unas cuantas fotos del evento para el recuerdo, en automático cada 4 segundos, pero puedes cambiarle la velocidad, o si lo prefieres pásalas manualmente, todo es posible.
Después del concurso continuó la diversión hasta altas horas de la madrugada, todo un espectáculo
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